En el barrio de Belém, con vistas al Tajo cerca de la Torre de Belém, el Monasterio dos Jerónimos, construido entre 1501 y 1580 por orden del rey Manuel I, es una obra maestra de la arquitectura manuelina y Patrimonio de la Unesco desde 1983.
Realizado en piedra caliza dorada, el complejo combina elementos góticos, renacentistas y símbolos náuticos de la era de los descubrimientos: cuerdas, esferas armilares, escudos reales y figuras marinas decoran portales y fachadas.
En su interior destaca la iglesia de Santa María, con naves de cruz latina sostenidas por seis columnas, techo abovedado y las tumbas monumentales de Vasco da Gama y del poeta nacional Luís de Camões, además de los últimos soberanos de la Casa de Avís.
El corazón del edificio es el maravilloso claustro de dos pisos (55 × 55 m), obra de Diogo de Boitaca y João de Castilho: un triunfo de decoraciones esculpidas, con motivos simbólicos, ventanas geminadas y elegantes terrazas panorámicas.