Del fondo oscuro del lienzo emerge un bajorrelieve de piedra ornamental que culmina con la cabeza de un niño. El medallón central está vacío, pero en otras composiciones del mismo artista acoge una escena sacra o mitológica. Una rica guirnalda de flores y frutas embellece la escultura: en la parte inferior las rosas se entrelazan con peonías, campanillas, claveles y flores silvestres con la presencia solitaria de un aciano; en la parte superior hay una exuberante variedad de racimos de uva, mazorcas de maíz, albaricoques, ciruelas, higos, una calabaza, un ramo de cerezas y, arriba, dos guindillas rojas que destacan por su intensidad cromática. Mariposas de colores animan la escena, posándose aquí y allá. Flores y frutos están pintados con extraordinaria adherencia a la vida, pero toda la composición parece muy estudiada y no naturalista, quizás ligada a significados simbólicos. El cuadro, anteriormente atribuido a Verbruggen el Joven, está actualmente adscrito, por las características de la firma, a su padre, artista especializado en la ejecución de opulentos bodegones florales que gozaron de gran éxito en la segunda mitad del siglo XVII. La obra ingresó a las colecciones de la galería de arte en 1871 luego de una compra al arquitecto Ferdinando Reycend (Turín 1810 - 1879). Firmado centro inferior «CASPER. P. VERBRVGGHEN. F.
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Título:Bajorrelieve con guirnalda de flores y frutas