La artista Giuseppina Maurizi considera su varita como una aguja que se entrelaza con tramas singulares. Actualmente residente en Milán, nació y creció en Viterbo, donde asistió al Liceo Artístico y a la Academia de Bellas Artes. Después de trabajar durante más de veinte años como diseñadora de vestuario y escenógrafa para teatros y agencias publicitarias, en 2018 se dedicó a la costura y al bordado. La feroz recuperación de antiguas técnicas y memorias se entrelaza con gestos delicados, en una magistral celebración del cuidado y el sacrificio.