El paisaje montañoso que rodea Cortina d'Ampezzo está representado sin ninguna complacencia naturalista, con grandes fondos geométricos en varios tonos de gris, marrón y verde, realzados por alguna zona más clara y por una franja -que define la montaña más lejana- de un deslumbrante amarillo- naranja. Sobre el color denso y matérico, aplicado con espátula, destacan las amplias pinceladas diagonales que aumentan las vibraciones. Fechable a la década de 1940. C. Gelao