El diminuto cuadro está presidido por la figura femenina, retratada de espaldas y de tres cuartos, de perfil perdido, mirando hacia la terraza. Al fondo hay otra figura femenina, más pequeña y semioculta, probablemente la criada. En un área de unos pocos centímetros cuadrados, Banti logró dotar al protagonista de una extraordinaria monumentalidad, proyectándolo contra el cielo despejado, imbuido de un intenso brillo; el mismo que ilumina el color rosa del elegante vestido que lleva la mujer, sobre el que destaca el blanco del velo y la parte visible de la combinación y la faja azul que rodea su cintura. Ejecutado entre 1860 y 1862. C. Gelao