El episodio representado está tomado del libro de Génesis - Historias de José. El judío José, hijo de Jacob y Raquel, tras sufrir prisión, es liberado de prisión en virtud de su capacidad para interpretar los sueños del faraón de Egipto. Nombrado ministro, fue enviado a realizar un amplio estudio de los productos cereales destinados a la alimentación existentes en el país en vista de la hambruna que había pronosticado. La pintura muestra la salida de José vestido con un traje de lino fino (tela de lino fino) y sentado en un espléndido carro de oro tirado por caballos blancos de fuego; le precede un joven flautista. Al fondo se ve la caravana de acompañantes mezclada con bailarinas al son de panderetas. De fondo un Egipto de fantasía, evocado por la memoria, o más bien trasladando a una imagen la idea convencional de lo antiguo donde aparecen los plátanos reglamentarios, pero también templos romanos, arcos, pirámides en una visión despeinada y pintoresca de lo antiguo. Eso es típico de la época. Es el triunfo del cuento de hadas con final feliz, la fiesta del color y el triunfo de la pintura. Los colores evanescentes, casi de tapicería (azul empolvado, verde claro, marfil, grisáceo), realzados aquí y allá por trozos de rojo, hacen que el cuadro sea tan ligero y precioso que parezca soplado como un cristal de Murano.